Cómo hacer un análisis de riesgos de inteligencia artificial
Guía para analizar un caso de uso de IA desde los datos, la arquitectura, las personas afectadas, la seguridad y la clasificación del Reglamento de IA.
Un análisis de riesgos de inteligencia artificial no debería empezar preguntando qué modelo se va a utilizar. Primero hay que entender la decisión, el proceso y las personas afectadas. El mismo sistema técnico puede tener consecuencias muy diferentes si recomienda una película, filtra candidatos a un empleo o ayuda a priorizar pacientes.
Qué es un análisis de riesgos de IA
Es un proceso para identificar qué puede salir mal en un caso de uso, estimar la gravedad y probabilidad de los impactos y decidir controles proporcionados. Debe cubrir tanto riesgos técnicos —errores, ataques, indisponibilidad— como riesgos sobre derechos, privacidad, discriminación, transparencia y supervisión humana.
No se limita a cumplir una norma. Sirve para decidir si el caso de uso debe implantarse, modificarse, limitarse o descartarse.
1. Define el caso de uso antes de hablar del modelo
Documenta el objetivo, quién utilizará el sistema, qué salida produce y qué decisión condiciona. Una descripción útil responde a estas preguntas:
- ¿Qué problema se intenta resolver?
- ¿Quién toma la decisión final?
- ¿Quién puede beneficiarse o sufrir un perjuicio?
- ¿Qué ocurriría si el sistema se equivoca?
- ¿Existe una alternativa sin IA?
Evita descripciones genéricas como “usar IA para mejorar recursos humanos”. Es preferible concretar: “clasificar candidaturas para decidir cuáles revisará primero el equipo de selección”.
2. Identifica roles y responsabilidades
Hay que distinguir quién desarrolla el sistema, quién lo comercializa, quién lo despliega y quién lo opera. También deben identificarse proveedores de modelos, servicios en la nube, fuentes de datos y responsables de la decisión. Esta cadena determina qué información puede exigirse y quién debe mantener registros, supervisar resultados o gestionar incidentes.
3. Inventaría los datos
Separa al menos cuatro grupos: datos de entrenamiento, validación, entrada durante el uso y resultados generados. Para cada uno, registra su origen, calidad, representatividad, finalidad, conservación y acceso.
Preguntas esenciales:
- ¿Hay datos personales o categorías especialmente sensibles?
- ¿Se pueden inferir características que no se recogen de forma explícita?
- ¿Los datos representan a las personas sobre las que se utilizará el sistema?
- ¿Existe riesgo de reutilización para una finalidad incompatible?
- ¿Se envía información a un proveedor externo o fuera del entorno previsto?
Cuando intervengan datos personales, el análisis debe coordinarse con las obligaciones de privacidad. El curso gratuito de RGPD aplicado a TI ayuda a relacionar minimización, base jurídica, proveedores, evaluaciones de impacto y brechas.
4. Dibuja la arquitectura real
Un diagrama sencillo puede revelar más riesgos que una descripción comercial. Incluye usuarios, aplicaciones, APIs, modelo, bases de datos, registros, proveedores y puntos de intervención humana. Señala qué información cruza cada conexión y dónde se almacena.
Analiza autenticación, permisos, cifrado, aislamiento entre clientes, dependencia del proveedor y posibilidad de manipular entradas. En sistemas generativos también conviene considerar fuga de información, inyección de instrucciones, contenido inventado y uso inseguro de herramientas conectadas.
5. Clasifica el caso según el Reglamento de IA
La clasificación debe hacerse sobre la finalidad y el contexto, no solo sobre la tecnología. De forma resumida, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial distingue prácticas prohibidas, sistemas de alto riesgo, obligaciones de transparencia para determinados usos y sistemas con menor riesgo regulatorio.
- Prohibido: el caso encaja en una práctica que no puede desplegarse salvo las excepciones estrictas previstas.
- Alto riesgo: afecta a ámbitos o funciones reguladas y exige un sistema de gestión de riesgos, documentación, calidad de datos, registros, supervisión humana y otros controles.
- Transparencia o riesgo limitado: requiere informar de que se interactúa con IA o identificar contenido artificial en determinados supuestos.
- Riesgo mínimo: no activa las categorías anteriores, aunque sigue necesitando seguridad, privacidad y buen gobierno.
El curso gratuito Fundamentos del Reglamento de IA aplicado a TI desarrolla esta clasificación y explica cómo traducirla en tareas técnicas.
6. Construye escenarios de riesgo
Describe cada riesgo como una cadena: causa, evento, persona o activo afectado y consecuencia. Por ejemplo: “datos históricos poco representativos provocan una puntuación sistemáticamente inferior para un grupo de candidatos y reducen sus oportunidades de revisión humana”.
Incluye escenarios de error normal, uso indebido, ataque, fallo de proveedor y automatización excesiva. Valora impacto, probabilidad, detectabilidad y alcance. Las cifras no sustituyen la explicación: deja constancia de las hipótesis y evidencias utilizadas.
7. Diseña controles verificables
Un control debe poder comprobarse. “El modelo será seguro” no es una medida. “Las salidas de alto impacto requieren revisión humana y se registra cualquier modificación” sí puede verificarse.
- Reducir o anonimizar datos de entrada.
- Limitar permisos y separar entornos.
- Probar rendimiento por grupos relevantes.
- Definir umbrales de confianza y rutas de escalado.
- Registrar entradas, versiones y decisiones cuando sea proporcionado.
- Preparar mecanismos de reclamación y corrección.
- Monitorizar cambios en datos, modelo y contexto.
- Establecer criterios para suspender el sistema.
8. Evalúa el riesgo residual y decide
Después de aplicar controles, vuelve a valorar cada escenario. La decisión final puede ser aprobar, aprobar con condiciones, realizar una prueba limitada, rediseñar o no desplegar. Debe existir una persona responsable de aceptar el riesgo residual y una fecha de revisión.
El análisis no termina con la puesta en producción
Los sistemas de IA cambian: evolucionan los datos, el proveedor, las personas usuarias y la finalidad. Revisa el análisis ante incidentes, cambios importantes, nuevas poblaciones afectadas o degradación del rendimiento.
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